domingo, 2 de octubre de 2011

la catolica no es una universidad laica

Et lux in tenebris lucet

Por María Méndez

"Y la luz brilló en las tinieblas" es una frase del evangelio de San Juan (Juan 1,5) que alude a la luz de Cristo, quien ingresa a la historia humana para iluminarla con su palabra y ejemplo. La luz de Cristo, que es verdad y caridad, sabiduría y amor al prójimo, resplandece y triunfa frente a las "tinieblas", es decir, las fuerzas del odio y la maldad que están en la raíz del sufrimiento humano. En el océano de incertidumbre que es la existencia humana, la palabra de Cristo ilumina y salva, guía a los seres humanos por el camino del bien.

Et lux in tenebris lucetes la frase emblemática que encabeza el escudo de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Acompaña a esta frase la figura de un barco en aguas turbulentas cuya travesía es iluminada por una estrella que resplandece en forma de cruz, símbolo de la fe católica. Este logo subraya la identidad católica de la universidad y es el ícono emblemático que la representa.

Las universidades católicas del mundo nacen con el objeto de otorgar una educación universitaria de calidad a los jóvenes, en el marco de la fe y los valores católicos. ¿En qué se diferencian de una universidad laica? En que el objetivo de la educación que imparten es, además de académico y científico, formativo dentro de los principios de la fe. Quienes fundaron la Universidad Católica, y quien le legó sus bienes, lo hicieron para impartir conocimiento y ciencia, con pluralismo y excelencia, pero siempre en el marco de la fe y los valores esenciales de la doctrina de la Iglesia. No crearon una universidad laica, agnóstica o atea, crearon una universidad católica.

El fondo de la disputa que existe hoy entre la PUCP y la Iglesia es precisamente la naturaleza de la universidad. Desde los años 70, la PUCP fue progresivamente abandonando el objetivo central de su creación: brindar una educación católica. Las ideas marxistas en boga fueron reemplazando a una visión y reflexión más amplia y constructiva de la realidad nacional y mundial. Durante mis años como estudiante de la PUCP no recuerdo, por ejemplo, que alguna Encíclica haya sido lectura obligatoria como sí lo fueron los Principios Elementales del Materialismo Histórico. En la formación impartida en las facultades de Letras o Ciencias Sociales, Mariátegui era el pensamiento guía, Haya era estigmatizado y Víctor Andrés Belaúnde estereotipado como reaccionario. La obra de Riva Agüero era ignorada por la comunidad universitaria. El benefactor de la PUCP era despreciado por el establishment académico de la universidad a la que legó sus bienes y fortuna.

Algunas autoridades de la universidad consideran que un reencuentro entre fe y razón, y una participación mayor de la Iglesia en el rumbo de la universidad significan "oscurantismo" y atraso. Los ataques contra la Iglesia (amparándose en antiguos yerros históricos como la Inquisición o los execrables casos de pederastia condenados por el propio Papa) no han cesado en estos meses, buscando, por un lado, restar autoridad moral a la Iglesia y, por otro, atribuir el conflicto a la supuesta "ambición" del cardenal Cipriani. Craso error.

El tema de fondo es totalmente otro y va más allá de los aspectos jurídicos y patrimoniales. La cuestión a dilucidar es si la universidad desea seguir siendo católica o no. Tan simple como eso. Esperemos que el enviado del papa Benedicto XVI ayude a construir puentes entre las partes e inicie un camino de diálogo y reconciliación.

Publicado en el diario Expreso
Lima, domingo 25 de setiembre de 2011

que tal nobe;

 
 Ella es nuestrA Nobel

 

 

 
El premio no se lo lleva siempre el que más lo merece...


Irena Sendler
Una señora de 98 años llamada Irena acaba de fallecer. Durante la Segunda Guerra mundial, Irena consiguió un permiso para trabajar en el Ghetto de Varsovia, como especialista de alcantarillado y tuberías.
Pero sus planes iban mas allá...
Sabía cuáles eran los planes de los nazis para los judíos (siendo alemana).
Irena pasaba niños  escondidos en el fondo de su caja de herramientas y llevaba un saco de arpillera en la parte de atrás de su camioneta (para niños de mayor tamaño). También llevaba en la parte de atrás un perro al que entrenó para ladrar a los soldados nazis cuando salía y entraba del Ghetto.
Por supuesto, los soldados no querían tener nada que ver con el perro y los ladridos ocultaban los ruidos de los niños.
Mientras estuvo haciendo esto consiguió sacar y salvar a 2500 niños.
Los nazis la  atraparon  y le rompieron ambas piernas y los brazos...
Irena mantenía un registro de los nombres de todos lo niños que sacó y lo guardaba en un tarro de cristal enterrado bajo un árbol en su jardín.
Después de la guerra, intentó localizar a los padres que pudieran haber sobrevivido y reunir a la familia. La mayoría habían sido llevados a la cámara de gas. Aquellos niños a los que ayudó encontraron casas de acogida o fueron adoptados.

El año pasado Irena fue propuesta para recibir el Premio Nobel de la Paz. Pero no fue seleccionada. Ese premio se lo llevó Al Gore, por unas diapositivas sobre el Calentamiento Global... y en 2009, Obama sólo por buenas intenciones.

¡ESTA SEÑORA ES MI NOBEL!
Gran mensaje. ¡No permitamos que se olvide nunca!
63 años después
In Memoriam

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la autonomia que me conviene

"La PUCP y Víctor Andrés Belaunde"

Por Martín Santivañez

Le debemos a la izquierda peruana el dudoso honor de haber destruido la educación pública del Perú. Gracias a ella, ocupamos los peores puestos en todos los estudios internacionales sobre calidad educativa. La izquierda, en vez de formar ciudadanos libres, ha preferido ensamblar militantes ideologizados, zombis de partido. Para colmo, no contenta con un fracaso histórico que ha retrasado a varias generaciones de peruanos, esa misma izquierda, reciclada en progresía caviar, quiere enterrar el espíritu de los fundadores de la Pontificia Universidad Católica. Nuestros izquierdistas han pasado del triste papel de sepultureros de la educación pública al de parricidas de la educación privada. Y todo esgrimiendo un solo argumento: "Somos la mejor universidad del Perú".

Eso, por supuesto, no es del todo cierto. No ser malos no es lo mismo que ser buenos. Lo trágico del caso es que la izquierda peruana, como siempre, busca tergiversarlo todo y repite mentira tras mentira. Basta conocer un poco la historia de la Católica para comprender la magnitud de esta ofensiva hipócrita que en nombre de "la libertad" pretende cortar el lazo que une a la universidad con la Iglesia. Detrás de ese tipo de discursos para el aplauso de una argolla hambrienta siempre está el pensamiento único, la Matrix progre.

Por eso, en tiempos de confusión es bueno recordar las palabras de uno de los grandes hombres que contribuyó a levantar a la PUCP. Víctor Andrés Belaunde fue decano, vicerrector, encargado del rectorado, Prorrector emérito y miembro del Consejo Superior de la universidad. Fundó y dirigió el Instituto Riva-Agüero. En el discurso de recepción al cardenal Guevara como Gran Canciller de la Católica, Belaunde sostuvo que los miembros de la PUCP se ufanan "del título de Pontificia que consagra nuestra unión a la Cátedra de Pedro. Este título queda hoy refrendado porque asume la alta dirección de la Universidad el Arzobispo de Lima". Sí, la alta dirección. Los de antes se ufanaban, los de hoy lo desprecian. Y en cuanto a la relación de la universidad con la Iglesia, Belaunde decía que "la universidad ha sido engendrada, amorosamente cuidada y desarrollada por la cultura católica; y debió, como las hijas agradecidas, haber prestado siempre su apoyo y sustento a la madre milenaria y venerable". Para el fundador del Instituto Riva-Agüero, las hijas agradecidas jamás se rebelan ante Roma.

Belaunde, desde la universidad, siempre apoyó a la jerarquía de la Iglesia, como corresponde a un cristiano convicto y confeso. Por eso dijo, en un homenaje al cardenal Guevara, que había que rodear "con filial amor y lealtad de creyentes al jefe de la jerarquía peruana, nuestro Cardenal Primado [...] renovando nuestra adhesión inquebrantable al sucesor de Pedro". ¡Cuánta diferencia con esta camarilla rebelde que ha secuestrado a la universidad! Para Belaunde, era imprescindible que la PUCP reclamase "el puesto de vanguardia" en el resurgimiento espiritual del Perú, como lo querían Dintilhac y Riva-Agüero. A ver, actualmente, ¿la PUCP es el centro de la regeneración católica? Belaunde decía que es preciso distinguir entre la verdadera libertad y "aquello que los ingleses han llamado, gráficamente, moral insanity, locura moral". Una locura moral que se ha apropiado de Pando y que organiza calumnias colectivas contra la Iglesia Católica y su legítimo Pastor.

Publicado en el diario Correo, página 11
Lima, jueves 22 de setiembre de 2011

los caviares de la catolica la universidad plural.

"PUCP": mentira y cinismo

Por Rafael Romero

La cúpula caviar que controla el rectorado de una universidad ubicada en el fundo Pando ha demostrado que es mala perdedora. El Arzobispado de Lima le ganó por goleada en todas las instancias judiciales y hasta en el Tribunal Constitucional. Sobre el particular cabe señalar que un análisis desapasionado y estrictamente intelectual del caso solo nos llevaría a comprender –rotundamente– que la Iglesia Católica ha triunfado en buena lid y con argumentos jurídicos intachables.

Lamentablemente este esfuerzo analítico –que debería ser un ejercicio de metodología universitaria e investigación científica por parte de un sector de profesores y estudiantes de esa casa superior de estudios– al parecer no cuenta, ya que quienes desean defender a Marcial Rubio Correa, Salomón Lerner Febres, Jorge Avendaño y a toda la cohorte que le es afín, ni siquiera se han documentado y sólo actúan llevados de la nariz por las autoridades administrativas caviares de turno. Esto es deplorable y dice hoy mucho del pobre nivel universitario del país.

Lo primero que tiene que hacer un docente o estudiante es actuar sobre la base de la verdad y la razón. Pero han caído víctimas de los peores vicios intelectuales: el apasionamiento y la falta de objetividad. Sin temor a equivocarme, al margen de los intereses comerciales del rectorado caviar de la universidad del fundo Pando, las otras instancias de gobierno universitario han actuado movidas por sofismas y prejuicios basados en su odio contra el cardenal Juan Luis Cipriani. Asunto que es un grave error porque a uno le puede caer bien o mal una persona, sin embargo por ello no debemos cegarnos hasta negar las razones legales que le asiste al Arzobispado y al Vaticano para conservar –con todo derecho– el espíritu pontificio y católico de una universidad, así como las razones poderosas de su presencia en la junta de vigilancia del legado de Riva Agüero.

Sugiero a los estudiantes y a los profesores de la "PUCP" que no miren a los voceros del poder caviar que la dirige como si fueran vacas sagradas. Un miembro de una comunidad universitaria tiene que ser crítico y rebelarse contra las mentiras y el cinismo de los Rubio, los Avendaño y los Lerner. Tómense el esfuerzo de leer y estudiar un poco el expediente de este caso y no actúen con argumentos ad hóminem, atacando a quien es su Gran Canciller, Juan Luis Cipriani, y sobre quien han tejido tantas leyendas cuando solo busca defender la memoria del extinto Papa Juan Pablo II y el legítimo derecho del Vaticano a hacer valer la calidad pontificia y católica de determinadas universidades del mundo, porque así lo prefirieron frente a una sociedad deshumanizada, hedonista y mercantilista.

Publicado en el diario Expreso
Lima, domingo 25 de setiembre de 2011

China también se cae....

http://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/02/actualidad/1317546505_766517.html


No es Grecia, es China
Hay una alta probabilidad de que en los próximos años el país asiático sufra un accidente que frene su crecimiento. Siga mañana el Debate Internacional que se centrará en este tema.
Moisés Naím 2 OCT 2011 - 11:08 CET
Mientras el mundo sigue con gran ansiedad la crisis de Grecia (población: 11 millones), en China (población: 1.340 millones) están pasando cosas que no atraen tanta atención como lo que pasa en Grecia. Pero deberían. Si la locomotora de la economía mundial se desacelera, o se llegase a detener, las consecuencias serán mucho más graves de las que ha tenido la crisis griega, aun considerando el daño que esta le ha hecho al resto de Europa.
Aquí les doy algunos aburridos datos técnicos sobre lo que está pasando hoy en China: la actividad manufacturera ha caído por tercer mes consecutivo, la burbuja especulativa en la construcción (¿les suena?) está por estallar, los precios caen y a las grandes empresas de ese sector les cuesta conseguir financiación. La deuda de los Gobiernos locales ha alcanzado un volumen equivalente al 27% del total de la economía y, por si eso fuera poco, los analistas creen que en el 80% de los casos estas deudas serán incobrables. Los precios de las acciones de empresas Chinas cotizadas en la Bolsa de Nueva York cayeron al conocerse que los reguladores están encontrando graves fallas en su contabilidad.
Quizás la siguiente cita del Financial Times resulte menos aburrida: "El sector inmobiliario chino, que hasta hace poco era muy atractivo para los inversores, se ha convertido en un espectáculo de terror… cuyos efectos se sentirán en el mundo entero".
¿Quiere decir todo esto que viene un crash en China? No necesariamente. Pero... Hay una alta probabilidad de que en los próximos años China sufra un accidente que ralentizará su crecimiento económico. Este accidente podría ser financiero, ecológico, social o internacional. Tendría, además, que ser lo suficientemente grave y duradero como para afectar simultáneamente a varias regiones y sectores.
Un desplome de la Bolsa que elimine gran parte de los ahorros de la gente, la contaminación del agua de una gran ciudad o cualquier otra impredecible situación que produzca masivas protestas callejeras (y en China serían realmente masivas) pueden ser la chispa de una crisis que se difunda hasta afectar a toda la economía. De ahí, el impacto se diseminaría al resto del mundo a gran velocidad.
El acuerdo social y político que el actual régimen tiene con el pueblo chino es el siguiente: nosotros creamos millones de puestos de trabajo y la promesa de creciente prosperidad para todos y ustedes nos dejan gobernar sin exigir mayor participación en la toma de decisiones.
Si la tasa de creación de empleos disminuyese, la legitimidad del régimen menguaría, así como su capacidad de gobernar centralizadamente como lo ha hecho hasta ahora. Pero, además, están apareciendo otros factores que están socavando la estabilidad política: la inflación, la desigualdad y la corrupción.
En la década pasada, la inflación fue, en promedio, inferior al 2% anual. Ahora es de 6,2% al año, y en los alimentos, el capítulo más políticamente explosivo, los precios se han disparado aún más.
La desigualdad económica antes del boom era reducida e invisible para la mayoría de la gente. Ahora está a la par con las peores del mundo y es muy visible. Los trabajadores urbanos ganan tres veces más que los campesinos en las zonas rurales y el número de chinos que entran en la lista de los más ricos del mundo rompe récords cada año (los multimillonarios chinos son, como media, 15 años más jóvenes que sus pares en otros países).
La corrupción igualmente se ha hecho más visible y afecta a todos. Los esfuerzos del Gobierno por controlarla —que incluyen frecuentes encarcelamientos de funcionarios públicos y hasta la pena de muerte— no han tenido éxito.
Las crisis económicas suelen transformar a la corrupción de un hecho irritante largamente tolerado a una potente causa popular que, como en los casos de Egipto o Túnez, contribuye a la caída del Gobierno. China aún está lejos de esto, pero la corrupción es un factor que sin duda preocupa mucho al régimen.
Lo mismo pasa con los crecientes problemas ecológicos que, para muchos chinos, no son abstracciones: cuando se hace demasiado frecuente que al abrir el grifo para bañarse o cocinar sale agua marrón y maloliente, la pasividad de la población puede rápidamente tornarse en activismo estridente. Y esto está sucediendo.
Según Sun Liping, sociólogo de la Universidad de Tsinghua, en 2010 en China ocurrieron 180.000 protestas callejeras motivadas por un sinnúmero de causas.
Las calles en China se están calentando. Si esta tendencia llega a reducir el crecimiento del país, lo que suceda en las calles chinas nos afectará a todos. Mucho más que Grecia.

---------- Mensaje reenviado ----------
De: Jorge Chirinos <jchirinosmd@yahoo.es>
Fecha: 2 de octubre de 2011 08:27
Asunto: [SALUD_LORETO] China también se cae....
Para: Promo 79 <sanfernando79@yahoogroups.com>


 

http://internacional.elpais.com/internacional/2011/10/02/actualidad/1317546505_766517.html

No es Grecia, es China

Hay una alta probabilidad de que en los próximos años el país asiático sufra un accidente que frene su crecimiento. Siga mañana el Debate Internacional que se centrará en este tema.

Mientras el mundo sigue con gran ansiedad la crisis de Grecia (población: 11 millones), en China (población: 1.340 millones) están pasando cosas que no atraen tanta atención como lo que pasa en Grecia. Pero deberían. Si la locomotora de la economía mundial se desacelera, o se llegase a detener, las consecuencias serán mucho más graves de las que ha tenido la crisis griega, aun considerando el daño que esta le ha hecho al resto de Europa.

Aquí les doy algunos aburridos datos técnicos sobre lo que está pasando hoy en China: la actividad manufacturera ha caído por tercer mes consecutivo, la burbuja especulativa en la construcción (¿les suena?) está por estallar, los precios caen y a las grandes empresas de ese sector les cuesta conseguir financiación. La deuda de los Gobiernos locales ha alcanzado un volumen equivalente al 27% del total de la economía y, por si eso fuera poco, los analistas creen que en el 80% de los casos estas deudas serán incobrables. Los precios de las acciones de empresas Chinas cotizadas en la Bolsa de Nueva York cayeron al conocerse que los reguladores están encontrando graves fallas en su contabilidad.

Quizás la siguiente cita del Financial Times resulte menos aburrida: "El sector inmobiliario chino, que hasta hace poco era muy atractivo para los inversores, se ha convertido en un espectáculo de terror… cuyos efectos se sentirán en el mundo entero".

¿Quiere decir todo esto que viene un crash en China? No necesariamente. Pero... Hay una alta probabilidad de que en los próximos años China sufra un accidente que ralentizará su crecimiento económico. Este accidente podría ser financiero, ecológico, social o internacional. Tendría, además, que ser lo suficientemente grave y duradero como para afectar simultáneamente a varias regiones y sectores.

Un desplome de la Bolsa que elimine gran parte de los ahorros de la gente, la contaminación del agua de una gran ciudad o cualquier otra impredecible situación que produzca masivas protestas callejeras (y en China serían realmente masivas) pueden ser la chispa de una crisis que se difunda hasta afectar a toda la economía. De ahí, el impacto se diseminaría al resto del mundo a gran velocidad.

El acuerdo social y político que el actual régimen tiene con el pueblo chino es el siguiente: nosotros creamos millones de puestos de trabajo y la promesa de creciente prosperidad para todos y ustedes nos dejan gobernar sin exigir mayor participación en la toma de decisiones.

Si la tasa de creación de empleos disminuyese, la legitimidad del régimen menguaría, así como su capacidad de gobernar centralizadamente como lo ha hecho hasta ahora. Pero, además, están apareciendo otros factores que están socavando la estabilidad política: la inflación, la desigualdad y la corrupción.

En la década pasada, la inflación fue, en promedio, inferior al 2% anual. Ahora es de 6,2% al año, y en los alimentos, el capítulo más políticamente explosivo, los precios se han disparado aún más.

La desigualdad económica antes del boom era reducida e invisible para la mayoría de la gente. Ahora está a la par con las peores del mundo y es muy visible. Los trabajadores urbanos ganan tres veces más que los campesinos en las zonas rurales y el número de chinos que entran en la lista de los más ricos del mundo rompe récords cada año (los multimillonarios chinos son, como media, 15 años más jóvenes que sus pares en otros países).

La corrupción igualmente se ha hecho más visible y afecta a todos. Los esfuerzos del Gobierno por controlarla —que incluyen frecuentes encarcelamientos de funcionarios públicos y hasta la pena de muerte— no han tenido éxito.

Las crisis económicas suelen transformar a la corrupción de un hecho irritante largamente tolerado a una potente causa popular que, como en los casos de Egipto o Túnez, contribuye a la caída del Gobierno. China aún está lejos de esto, pero la corrupción es un factor que sin duda preocupa mucho al régimen.

Lo mismo pasa con los crecientes problemas ecológicos que, para muchos chinos, no son abstracciones: cuando se hace demasiado frecuente que al abrir el grifo para bañarse o cocinar sale agua marrón y maloliente, la pasividad de la población puede rápidamente tornarse en activismo estridente. Y esto está sucediendo.

Según Sun Liping, sociólogo de la Universidad de Tsinghua, en 2010 en China ocurrieron 180.000 protestas callejeras motivadas por un sinnúmero de causas.

Las calles en China se están calentando. Si esta tendencia llega a reducir el crecimiento del país, lo que suceda en las calles chinas nos afectará a todos. Mucho más que Grecia.


defensa de la autonomia o defenza del poder de un grupo

La pseudo-PUCP

Por Sergio Tapia 
Director Jurídico de UnoAmérica 

Nada hay que legitime a la camarilla que habría usurpado la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP).

El abogado Walter Albán, por ahora decano de derecho, quien tiene una deuda personal con la iglesia, pues fue acogido en sus primeras etapas de ejercicio profesional por la Conferencia Episcopal Peruana, en el departamento jurídico de la Comisión Episcopal de Acción Social (CEAS), allá por los años 80. En recientes declaraciones habría pretendido justificar su conducta refiriendo que él actúa según el Concilio Vaticano II.

Sin embargo, si te tomas la molestia de repasar los textos conciliares, las referencias que se encuentran sobre las universidades católicas contradicen sustancialmente la posición del abogado Albán Peralta, antiguo defensor adjunto del Pueblo.

La tarea de la educación por la Iglesia Católica se asienta en el siguiente principio: "Todos los cristianos (…) tienen derecho a la educación cristiana. La cual no persigue solamente la madurez de la persona humana (…), sino que busca, sobre todo, que los bautizados se hagan más conscientes cada día del don de la fe (…). Por lo cual este Santo Concilio recuerda a los pastores de almas su gravísima obligación de proveer que todos los fieles disfruten de la educación cristiana, sobre todo los jóvenes, que son la esperanza de la iglesia".

Este principio conciliar otorga más fundamento a las reivindicaciones invocadas por nuestro cardenal Cipriani que al abogado Albán.

Los documentos conciliares recorren diversas formas de la educación cristiana, entre las que se destaca, como primera, la formación catequética. Por lo que no se llega a entender el motivo por el que el actual rector de la PUCP, Marcial Rubio, ha menospreciado la enseñanza del Catecismo de la iglesia en la conciencia moral de los alumnos que tiene bajo su responsabilidad académico-administrativa.

Con respecto a las universidades católicas, la declaración conciliar sobre la educación cristiana afirma: "La iglesia tiene también sumo cuidado sobre todo de las universidades…", para que "se vea con más exactitud cómo la fe y la razón van armónicamente encaminadas a la verdad, que es una, siguiendo las enseñanzas de los doctores de la iglesia, sobre todo de Santo Tomás de Aquino. De esta forma, ha de hacerse presente como pública, estable y universal la presencia del pensamiento cristiano en el empeño de promover la cultura superior y que los alumnos de estos institutos se formen como hombres prestigiosos por su doctrina, preparados para el desempeño de las funciones más importantes de la sociedad y testigos de la fe en el mundo".

Por lo tanto, el decano Albán y el rector Rubio quedan totalmente excéntricos del radio de acción de las universidades católicas, de acuerdo con el texto de esta declaración conciliar, aprobada en 1965 por el Papa Pablo VI. Vigente, con seguridad, antes de que el abogado Albán terminara su colegio.

Publicado en el diario La Razón
Lima, 29 de setiembre de 2011 

Sobre la autonomia de la Universidad Catolica

Sostienen que PUCP no es autónoma de la Iglesia Católica

Ex ministros de Educación sostienen que la Católica tiene un estatus diferente.

Dos palabras muy usadas por las autoridades de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) para defender su decisión de no acatar las correcciones enviadas a sus estatutos por la Congregación para la Educación Católica son autonomía universitaria.

Este concepto, que encuentra su base legal en la Ley Universitaria, tiene como objetivo, según explicó ayer en el diario "La República" la ministra de Educación, Patricia Salas, "evitar que lo que pase dentro de las casas de estudios superiores respondan a un solo tipo de conocimiento, ideología o que un determinado régimen gubernamental imponga algún tipo de estilo de enseñanza".

La pregunta es: ¿Esta autonomía es solo respecto del Estado o también lo es de la Iglesia?

Al respecto, el ex ministro de Educación Grover Pango sostuvo a El Comercioque si bien la autonomía universitaria "ha ido convirtiéndose en una especie de vicio porque no hay una entidad que regule las decisiones", la denominación de la PUCP no le permite usarla absolutamente.

"Tiene una relación con el papado y hay una obligatoriedad que la hace diferente de todas las universidades. Eso pone determinados marcos, límites que hacen que la Universidad Católica no pueda hacer lo que otras", dijo.

Al ser consultado por este Diario respecto a la carencia de una línea específica en la Ley Universitaria que señale que las universidades católicas se deben a la Iglesia, Grover Pango explicó que "la ley es general".

Agregó que son los convenios entre estados, que en este caso sería el que tiene el Perú con el Vaticano, los que dan complementariedad a la Ley. "Una ley general u orgánica es algo suficientemente genérico como para que alcance a todas las universidades privadas, pero hay naturalezas singulares, por su origen, por su funcionamiento", señaló.

En ese sentido, Mercedes Cabanillas, también ex ministra de Educación, coincidió con Pango.

"No se puede legislar por nombre propio, sino por la naturaleza de las cosas", indicó.

La ex congresista agregó que la invocación a este concepto es "un pie forzado" porque el concepto estricto de autonomía es básicamente académico, económico y administrativo.

CLAVES

La Ley Universitaria y los estatutos
La Ley Universitaria implica los derechos de: Aprobar su estatuto y gobernarse de acuerdo a él. Organizar sistema académico, económico y administrativo. Administrar sus bienes y rentas.

El estatuto de la Universidad Católica del Norte, en Chile, da la facultad al Vaticano de ratificar el nombramiento del rector.

Publicado en el diario El Comercio, página A8
Lima, 28 de setiembre de 2011