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tomado de http://www.revistadharma.com/mentimos.htm
Por qué mentimos?
Vicente Carbona
El ser humano es el único animal capaz de engañarse a sí mismo. En los animales, el engaño suele estar asociado a un mecanismo genético de selección natural, en el sentido de que los más propensos a engañar a sus víctimas y/o a sus depredadores, o simplemente a sus competidores, tienen más chance de sobrevivir. ¿Por qué el ser humano se autoengaña?
Un ejemplo de este mecanismo de autoengaño, o de elaboración de "engaño creativo", se evidencia en encuestas en las que se pregunta a los participantes el número de relaciones sexuales que han tenido en su vida. Normalmente, los hombres tienden a inflar la realidad, de dos a cuatro veces más que las mujeres. Esto ya no es cuestión de autodefensa, o de supervivencia… ¿o sí?
En una reciente encuesta de la Universidad de Michigan, dirigida por el psicólogo Norman R. Brown, midiendo las respuestas de 2.065 personas sexualmente activas rondando los 40 años de edad, las mujeres declararon unas 8,6 parejas sexuales. La cifra para los hombres fue de 31,9. Obviamente, alguien está siendo muy creativo. Luego, al discutir sus respuestas, casi el 10 por ciento admitió que no había sido honesto del todo. Aquí, según ciertos expertos, hay que agregar el fenómeno de los que "mienten acerca de sus mentiras".
Muchos investigadores consideran que éste fenómeno está ligado a la autoestima. Cuando las personas sienten amenazada su autoestima, tienden a recurrir a la mentira, y los extrovertidos mienten más que los introvertidos, según diversos estudios. En términos de género, aunque hombres y mujeres mienten en proporciones similares, la investigación existente demuestra que los hombres lo hacen más para dar una mejor impresión de sí mismos ("Estoy hecho un toro"), mientras que las mujeres tienden a mentir para hacer a la otra persona sentirse mejor ("El tamaño no importa").
Mentiras piadosas
Mentimos por diversos motivos, y no todas las mentiras son deliberadamente dañinas. La "mentira piadosa", la que se dice con intención de no causar pena, o de paliarla, es un buen ejemplo. Según el Prof. Dr. Roberto M. Cataldi Amatriain de la Revista Argentina de Clínica Mé-dica, "La `mentira piadosa' constituye una excepción a la regla (la ética médica), sólo justificada por el respeto a la persona y ante la situación concreta de que el mal que se produciría al decirle la verdad sería de tal envergadura que no nos queda otro camino que apelar a la excepción de la regla".
A veces mentimos para proteger nuestra intimidad o la de otras personas, para resolver situaciones incómodas utilizando el "tacto", o simplemente para quedar bien. No obstante, para los puristas, una mentira es una mentira. Como cantó el famoso chileno Buddy Richard en Mentira:
Mentira, lo nuestro siempre fue una mentira/una piadosa, pero cruel mentira/esas palabras bellas que se dicen/nos dejan en el fondo cicatrices…
Muchos piensan que toda mentira, sea de omisión o de comisión, acaba siendo dañina, tanto para el que la dice como para el que la recibe, pues corroe la fidelidad, la confianza, la intimidad entre dos personas, y por extensión debilita los cimientos de la convivencia social. En este último escenario podemos incluir las incontables mentiras piadosas (y otras claramente impías) de los políticos, los periodistas, los comerciantes, los abogados, los religiosos y todos de cuya decencia y verosimilitud depende la ciudadanía en cualquier sociedad libre y democrática. Las encuestas invariablemente demuestran que ésta es la percepción que tiene la gente.
En una encuesta reciente entre jóvenes universitarios españoles elaborada por la Fundación BBVA, la iglesia, los medios de comunicación, el gobierno español, los ejecutivos autonómicos y las empresas multinacionales inspiran muy poca confianza.
¿Quién tiene la culpa?
Siempre que se estudia el comportamiento humano, la división de opiniones sobre cuál es el origen de cualquier comportamiento negativo se encuentra entre causas naturales (o biogenéticas) y causas sociales (o culturales). También está la versión holística, la que alega que "el todo es más que el conjunto de sus partes" pero por ahí no iremos de momento.
Según Derek Wood, Director de Contenido Clínico de Get Mental Help, Inc (Washington, USA), las personas mienten principalmente debido al miedo. Buscan evitar un castigo porque sospechan que han hecho algo malo, y esto se puede convertir en un problema psicológico cuando el miedo es irracional y la mentira se convierte en algo compulsivo. Esto puede definirse como Trastorno de Personalidad Antisocial. En estos casos, según Wood, las personas mienten para obtener lo que desean, normalmente dinero, sexo o poder.
El problema de este escenario es que puede ser extrapolable a la mayoría de personas, lo que nos indicaría que vivimos en un mundo lleno de trastornados psíquicos. Como hemos visto antes, si la gente percibe que los políticos, abogados, periodistas, comerciantes, religiosos, ladrones, adúlteros, y otros más que caben en esta lista son mentirosos compulsivos, muy pocos nos salvamos.
Y por el lado biogenético, algunos alegarían que las personas estamos irremediablemente programadas para reaccionar de maneras predecibles debido a las instrucciones que recibimos de nuestro código genético, lo que hace que algunos sean más competitivos, más temerosos, más compulsivos. O más mentirosos.
Otra manera de verlo es como un fenómeno que combina causas socioculturales y biogenéticas, en el que el problema es atribuible tanto a los mecanismos socialmente viables como a la predisposición biológica. Tiene que ver con la permisividad social y el potencial de autocontrol que somos capaces de ejercer sobre nuestras propias acciones. En gran medida, y salvo situaciones de trastorno psicológico extremo, nosotros somos los responsables.
Teoría de la mente
La relación causal entre la mente y la mentira no es casual. Las mentiras son memes replicantes. Las mentes de las personas están íntimamente enlazadas debido a la interacción de conceptos e instrucciones conductuales que pasan de un cerebro a otro por imitación (memes). Esta relación causal se debe a las neuronas especulares (o neuronas espejo), que reflejan la "realidad" de una mente a otra.
"Las neuronas especulares sugieren que pretendemos estar en los zapatos mentales de la otra persona", sugiere Marco Iacobini, neurocientífico en la Universidad de California, Escuela de Medicina de Los Ángeles. "De hecho, con neuronas especulares no tenemos necesidad de pretender, prácticamente estamos en la mente de la otra persona".
Desde el descubrimiento de las neuronas especulares, se ha comprobado que sus propiedades están implicadas en una amplia gama de fenómenos. Por ejemplo, estas neuronas ayudan a los científicos cognitivos a explicar cómo los niños desarrollan su particular "teoría de la mente" (ToM), que es simplemente el reconocimiento de que los demás tienen mentes similares a las suyas.
Las teorías más populares sobre el desarrollo de la ToM son la "teoría de las teorías" (algo como el meme del meme), y la "teoría de la simulación". La primera sugiere que los niños acumulan pruebas, en forma de expresiones y gestos, y usan su entendimiento cotidiano de las demás personas para desarrollar teorías que explican y predicen su estado mental.
La teoría de la simulación alega que tenemos la capacidad de leer las mentes de los demás, ni más ni menos. Nos ponemos en la mente del otro y usamos nuestra propia mente como un modelo para explicar la suya. Y a veces para engañarla.
Vittorio Gallese, neurocientífico en la Universidad de Parma, miembro del equipo que descubrió las neuronas especulares, piensa que cuando interactuamos con otra persona, no sólo observamos su comportamiento, también creamos representaciones internas de sus acciones, de sus sensaciones y de sus emociones, como si fuésemos nosotros los que nos movemos, sentimos y emocionamos.
"Compartimos con los demás no sólo la manera en que actúan normalmente o experimentan emociones subjetivamente, sino también los circuitos neurales que permiten esas acciones, sensaciones y emociones: los sistemas neuronales especulares", explica Gallese en LiveScience.
Viva la mentira
¿Por qué mentimos? Como hemos visto, existen muchas posibles explicaciones, todas válidas en cierto grado. Atribuir valores morales a la mentira es un ejercicio fútil porque se está juzgando el síntoma y no la enfermedad. En este caso, la enfermedad sería el resultado de la mentira, es decir, sus implicaciones.
Todos mentimos. Algunos más que otros. Hay quien miente porque es un manipulador social y lo hace para herir, abusar de la gente y aprovecharse de los demás. Otros mienten para sentirse mejor, para halagar a los demás, para lograr algo útil o válido sin herir a nadie. En este caso, al final, el mentir puede ser hasta un arte.
"Ningún hecho está más firmemente establecido que el que demuestra que el mentir es una necesidad de nuestras circunstancias. La deducción de que en este caso es una Virtud es evidente. Ninguna Virtud puede alcanzar su utilidad más sublime sin cultivación cuidadosa y diligente. Consecuentemente, no hace falta declarar que ésta debería ser enseñada en las escuelas públicas, hasta en los periódicos. ¿Qué chance tiene el mentiroso ignorante e inculto ante un experto educado? ¿Qué chance tengo yo ante el señor Mar… ante un abogado? La mentira `juiciosa' es lo que el mundo necesita. A veces pienso que sería aún mejor y más seguro no mentir nunca antes que mentir sin juicio. Una mentira torpe, no-científica suele ser tan poco eficaz como la verdad".
Mark Twain tenía una manera muy peculiar de ver y explicar el mundo. Para él, más que la verdad, lo que importa es la dignidad, la diligencia, la razón. Ante la razón, cualquier valoración moral es espúrea.
Tomado de Planeta-X
>
>
>Carlo M. Cipolla (1922-2000)
>
>Historiador italiano especializado en la historia de la economía. Nacido en
>Pavía, estudió en la Sorbona y en la London School of Economics. Empezó a
>trabajar en la Universidad de Catania, en Sicilia, pasando después por las
>universidades de Venecia, Turín, Florencia, Pavía y Pisa. En 1959 se incorporó a
>la Universidad de California en Berkeley donde permaneció hasta su retiro en
>1991.
>Fue un autor prolífico, creativo y con diversidad de intereses. Su autoridad fue
>siempre reconocida en la historia económica, especialmente en la historia del
>dinero y de la población, pero trabajó también en la historia de la tecnología,
>la alfabetización y los sistemas sanitarios.
>Obtuvo numerosos reconocimientos y honores, desde el doctorado honorífico en
>medicina por la universidad de su Pavía natal, hasta la membresía en la Royal
>Historical Society of Great Britain, la American Academy of Arts and Sciences, y
>la Accademia dei Lincei, a la que habíapertenecido Galileo.
>Uno de los trabajos más divulgados de Carlo M. Cipolla es su breve análisis
>económico, demográfico e histórico de la estupidez humana que publicó en su
>libro "Allegro ma non troppo"de 1988. No es su trabajo más formal, ni el mas
>serio, ni el que le dio más prestigio académico, pero vamos a hacer aquí una
>presentación somera de su contenido en la confianza de pueda servir de aviso al
>lector y contribuir así al progreso del conjunto de la sociedad
>Obras destacadas:
> * Moneda, precios y civilización en el área mediterránea (1956)
> * Le Avventure della lira (1958)
> * Hombres, técnicas, economía (1962)
> * Historia económica de la población mundial (1962)
> * Educación y desarrollo en Occidente (1969)Historia económica de Europa (9
>vols., 1972-1976)
> * Historia económica de la Europa preindustrial (1974)
> * Contra el enemigo invisible (1985)
> * Allegro ma non troppo (1988)
> * Miasmas y humores (1989)
> * La odisea de la plata española (1999)
>Ver más abajo de esta página la Bibliografía completa de Carlo M. Cipolla
>Las leyes fundamentales de la estupidez humana
>(basado en Cipolla, Allegro ma non troppo)
>
>Primera Ley Fundamental: Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de
>individuos estúpidos en circulación
>A primera vista esta afirmación puede parecer trivial, o más bien obvia, o poco
>generosa, o quizá las tres cosas a la vez. Sin embargo, un examen más atento
>revela de lleno la rotunda veracidad de esta afirmación. Cipolla considera que
>por muy alta que sea la estimación cuantitativa que se haga de la estupidez
>humana, siempre quedaremos sorprendidos de forma repetida y recurrente por el
>hecho de que:
>a. personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado
>resultan ser inequívocamente estúpidas;
>b. día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y
>obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen
>de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos.
>La Primera Ley Fundamental impide la atribución de un valor numérico a la
>fracción de personas estúpidas respecto del total de la población. Cualquier
>estimación numérica resultaría ser una subestimación. Por ello en las líneas que
>siguen se designará la proporción de personas estúpidas en el seno de una
>población con el símbolo σ.
>Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es
>independiente de cualquier otra característica de esa persona.
>No todos los humanos son iguales ya que unos son más estúpidos que otros. Según
>Cipolla, el grado de estupidez viene determinado genéticamente por la
>naturaleza pero no está asociado a ninguna otra característica de raza, sexo,
>nacionalidad o profesión.
>El profesor Cipolla realizó amplios estudios demográficos con muy diversos
>sectores de la población. Inicialmente afirma haber comprobado que entre los
>trabajadores "de cuello azul" existía una fracción σ de estúpidos y que esa
>fracción era mayor de lo que esperaba, con lo que se confirmaba la primera Ley.
>Sospechando que podía deberse a falta de cultura o a marginalidad social estudió
>muestras de trabajadores "de cuello blanco" y a estudiantes, comprobando que
>entre ellos se mantenía la misma proporción. Más sorprendido aún quedó al medir
>el mismo parámetro entre los profesores de universidad. Decidió por tanto
>expandir sus estudios hasta la élite de la sociedad, los laureados con el Premio
>Nobel. El resultado confirmó el poder supremo de la naturaleza: una proporción σ
>de laureados con el Nobel son estúpidos.
>
>Tercera Ley Fundamental (o de Oro): una persona estúpida es aquella que causa
>pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí
>mismo e incluso incurriendo en pérdidas.
>El análisis de costes y beneficios de Carlo M. Cipolla permite clasificar a los
>seres humanos en cuatro tipos de personas, cada uno de los cuales ocupa un
>cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de abcisas el
>beneficio, positivo o negativo, que obtiene el individuo y en el eje de
>ordenadas el beneficio (+) o coste (-) que causa a los demás, podemos definir y
>estimar las coordenadas de los siguientes tipos:
>· Desgraciado (D): aquel que se causa un perjuicio a sí mismo,
>beneficiando a los demás.
>· Inteligente (I): aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los
>demás.
>· Bandido (B): aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando
>a los demás.
>· Estúpido (E): aquel que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la
>vez a sí mismo.
>
>Distribución de Frecuencia
>La mayoría de los individuos no actúa consistentemente. Bajo ciertas
>circunstancias una persona puede actuar inteligentemente y en otras actuar como
>desgraciado. La única importante excepción a esta regla es la de las personas
>estúpidas que normalmente muestran una fuerte tendencia hacia un comportamiento
>estúpido en cualquier actividad o empresa. Para los demás, podremos calcular su
>posición en el eje de coordenadas del gráfico 1 como una media de los resultados
>de sus acciones en términos de costes y beneficios causados sobre sí mismos y
>sobre los demás. Esta posibilidad nos permite hacer la siguiente digresión:
>Consideraremos un "bandido perfecto" aquel que mediante sus acciones obtiene
>para sí mismo un beneficio igual al coste que origina en los demás. Es el caso
>del ladrón que roba a otro cien euros sin causarle ningún coste adicional. Esta
>situación puede ser definida como un "juego de suma cero" en el que el conjunto
>de la sociedad ni gana ni pierde. El "bandido perfecto" quedaría representado en
>el eje de coordenadas del gráfico 2 sobre la línea OM que bisecta el cuadrante
>B.
>Sin embargo los "bandidos perfectos" son relativamente escasos. Es más frecuente
>que haya "bandidos inteligentes" (Bi) que obtienen más beneficios que los costes
>que causan, o "bandidos estúpidos" (Be), que para obtener algún beneficio causan
>un coste alto a los demás. Desgraciadamente los bandidos que permanecen por
>encima de la línea OM son relativamente poco numerosos. Es mucho más frecuente
>el individuo Be. Ejemplo de este último puede ser el ladrón que destroza los
>cristales de un coche para robar su radio o el que asesina a alguien para irse
>con su mujer a pasar un fin de semana en Montecarlo.
>
>El poder de la estupidez
>Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les
>resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona
>inteligente puede entender la lógica de un bandido. Las acciones de un bandido
>siguen un modelo de racionalidad. El bandido quiere obtener beneficios. Puesto
>que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener
>beneficios para sí procurando también beneficios a los demás, deberá obtener su
>beneficio causando pérdidas a su prójimo. Ciertamente, esto no es justo, pero es
>racional, y siendo racional, puede preverse. En definitiva, las relaciones con
>un bandido son posibles puesto que sus sucias maniobras y sus deplorables
>aspiraciones pueden preverse y, en la mayoría de los casos, se puede preparar la
>oportuna defensa.
>
>Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Tal como está
>implícito en la Tercera Ley Fundamental, una criatura estúpida nos perseguirá
>sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más
>impensables. No existe modo racional de prever si, cuando, cómo y por qué, una
>criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno
>está completamente desarmado.
>
>Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la
>racionalidad, es lógico pensar que tienen todas las de ganar porque:
>a. generalmente el ataque nos coge por sorpresa.
>b. incluso cuando se tiene conocimiento del ataque, no es posible organizar
>una defensa racional porque el ataque, en sí mismo, carece de cualquier tipo de
>estructura racional.
>El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean
>absolutamente erráticos e irracionales, no sólo hace problemática la defensa,
>sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Y hay que tener en
>cuenta también otra circunstancia: la persona inteligente sabe que es
>inteligente; el bandido es consciente de que es un bandido y el desgraciado
>incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Pero al
>contrario que todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido y esto
>contribuye en gran medida a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su poder
>devastador.
>
>Cuarta Ley Fundamental: Las personas no estúpidas subestiman siempre el
>potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial,
>olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar
>y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un
>costosísimo error.
>No hay que asombrarse de que las personas desgraciadas e incautas, es decir, las
>que en los gráficos 1 y 2 se sitúan en el cuadrante D, no reconozcan la
>peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una
>manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente
>sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni los bandidos consiguen
>muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez. Es
>extremadamente difícil explicar por qué sucede esto. Se puede tan sólo formular
>la hipótesis de que, a menudo, tanto los inteligentes como los bandidos, cuando
>son abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a
>sentimientos de autocomplacencia y desprecio en lugar de preparar la defensa y
>segregar inmediatamente cantidades ingentes de adrenalina ante tamaña situación
>de peligro.
>
>Uno de los errores más comunes es llegar a creer que una persona estúpida sólo
>se hace daño a sí misma, pero esto no es más que confundir la estupidez por la
>candidez de los desgraciados.
>
>A veces hasta se puede caer en la tentación de asociarse con un individuo
>estúpido con el objeto de utilizarlo en provecho propio. Tal maniobra no puede
>tener más que efectos desastrosos porque:
>
>a) está basada en la total incomprensión de la naturaleza esencial de la
>estupidez y
>b) da a la persona estúpida la oportunidad de desarrollar sus capacidades aún
>más allá de lo originalmente supuesto. Uno puede hacerse la ilusión de que está
>manipulando a una persona estúpida y, hasta cierto punto, puede que incluso lo
>consiga, pero debido al comportamiento errático del estúpido, no se pueden
>prever todas sus acciones y reacciones y muy pronto uno se verá arruinado y
>destruido sin remedio.
>
>A lo largo de los siglos, en la vida pública y privada, innumerables personas no
>han tenido en cuenta la Cuarta Ley Fundamental y esto ha ocasionado pérdidas
>incalculables.
>
>
>Macroanálisis y Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de
>persona más peligrosa que existe.
>Las consideraciones finales de la Ley cuarta nos conducen a un análisis de tipo
>"macro", según el cual, en lugar del bienestar individual, se toma en
>consideración el bienestar de la sociedad, definido, en este contexto, como la
>suma algebraica de las condiciones del bienestar individual. Es esencial para
>efectuar este análisis una completa comprensión de la Quinta Ley Fundamental. No
>obstante, es preciso añadir que de las cinco leyes fundamentales, la Quinta es,
>de largo, las más conocida.
>
>El corolario de la ley dice así:
>
>El estúpido es más peligroso que el bandido.
>
>La formulación de la ley y el corolario son aún del tipo "micro". Sin embargo,
>tal como hemos anunciado anteriormente, la ley y su corolario tienen profundas
>implicaciones de naturaleza "macro". Si todos los miembros de una sociedad
>fuesen bandidos perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero
>no se producirían grandes desastres. Todo quedaría reducido a transferencias
>masivas de riqueza y bienestar. Pero cuando los estúpidos entran en acción las
>cosas cambian completamente. La personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras
>personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la
>sociedad entera se empobrece.
>El gráfico 3 muestra un sistema de clasificación simple entre las acciones que
>causan beneficio o perjuicio a la sociedad como un todo. Toda actividad
>representable a la derecha de la línea NOM implica una redistribución con
>beneficio social neto, mientras que las actividades que caen a la izquierda o
>debajo de dicha línea implican pérdidas sociales netas.
>El profesor Carlo M. Cipolla, erudito historiador que ha investigado
>intensamente la sociedad clásica romana, la sociedad medieval y muchas otras de
>la antigüedad, está perfectamente cualificado para afirmar, como hace, que el
>coeficiente σ es una constante histórica. ¿Por qué entonces unas sociedades
>prosperan y otras entran en decadencia? Depende exclusivamente de la capacidad
>de los individuos inteligentes para mantener a raya a los estúpidos.
>Más aún: en las sociedades en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos
>sigue siendo igual a σ; sin embargo, en el resto de la población Cipolla
>observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante
>proliferación de bandidos con un elevado porcentaje de estupidez. Y entre los
>que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los
>desgraciados incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no
>estúpidos es el que refuerza inevitablemente el poder destructivo de la fracción
>σ y conduce al país a la ruina.
>Bibliografía completa de Carlo M. Cipolla
> 1. Profilo di storia demografica della città di Pavia, en «Bollettino Storico
>Pavese», VI (1943), pp. 5-87.
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>cinquecentesco, en «Rivista Internazionale di Scienze Sociali», 51 (1943), pp.
>264-87.
> 3. Il valore di alcune biblioteche nel Trecento, en «Bollettino Storico
>Pavese», VII (1944), pp. 5-20.
> 4. In tema di trasporti medievali, en «Bollettino Storico Pavese», VII (1944),
>pp. 21-56.
> 5. Per una storia del lavoro in Italia in «Bollettino Storico Pavese», VII
>(1944), pp. 65-80.
> 6. Finanze di borghi e castelli sotto il dominio spagnolo, en «Bollettino
>Storico Pavese», VIII (1945), pp. 5-19.
> 7. Architettura e storia sociale: il castello di Scaldasole, en «Bollettino
>Storico Pavese», VIII (1945), pp. 43-8.
> 8. La via delle lane inglesi verso la Lombardia, en «Bollettino della Società
>Pavese di Storia Patria», XLVI (1946), pp. 95-7.
> 9. Un'impresa mineraria del Quattrocento, en «Bollettino della Società Pavese
>di Storia Patria», XLVI (1946), pp. 69-78.
> 10. Popolazione e proprietari delle campagne attraverso un ruolo di
>contribuentí del secolo XII, en «Bollettíno della Società Pavese di Storia
>Patria», XLVI (1946), pp. 85-93.
> 11. Une crise ignorée. Comment s'est perdue la propriété ecclésiastique dans
>I'Italie du Nord entre le XI et le XVI siècle, en «Annales E.S.C.», 2 (1947),
>pp. 317-27.
> 12. La svalutazione monetaria nel Ducato di Milano alla fine del Medio Evo, en
>«Giornale degli Economisti», n.s., 6 (1947), pp. 540-50.
> 13. Studi di storia della moneta. I movimenti dei cambi in Italia dal sec. XIII
>al sec. XV, Pavia, 1948.
> 14. La storia rurale del Medioevo nella Cambridge Economic History, en «Rivista
>Storica Italiana», 61 (1949), pp. 111-6.
> 15. Encore Mahomet et Charlemagne: l'économie polítique au secours de
>l'histoire, en «Annales E.S.C.», 4 (1949), pp. 4-9.
> 16. Per la storia della popolazione lombarda nel sec. XVI, in Studi in onore di
>G. Luzzatto, Milano, 1949, pp. 144-55
> 17. The Trends in Italian Economic History in the later Middle Ages, en «The
>Economic History Review», 2 (1949-50), pp, 181-4.
> 18. Anthropologie et démographie. Moyen Age (in coll. con J. Dhondt, M. Postan
>e P. Wolffl, in IX Congrès International des Sciences Historiques. I. Rapports,
>Parigi, 1950, pp. 55-80.
> 19. Storia dei prezzi e storia della moneta: considerazioni critche, en
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> 21. Per la storia della crisi del sistema curtense in Italia: lo sfaldamento
>del manso nell'Appennino bobbiese, en «Bullettino dell'Istituto Storico Italiano
>per il Medio Evo e Archivio Muratoriano», 62 (1950), pp. 283-304.
> 22. Il trend economico nello Stato di Milano durante i secoli XVI e XVII- il
>caso di Pavia (in coll. con G. Aleati), en «Bollettino della Società Pavese di
>Storia Patria», 50 (1950), pp. 21-34.
> 23. Ripartizione delle colture nel pavese secondo le «misure territoriali»
>della metà del '500, en «Studi di storia economica e statistica dalla Facoltà di
>Economia e Commercio dell'Università di Catania», 1 (1950-1), pp. 5-13.
> 24. Questioni aperte sul sistema economico dell'alto medioevo, en «Rivista
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> 28. Note sulla storia del saggio d'interesse. Corso, dividendi e sconto dei
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> 30. Agli inizi della Rivoluzione Industriale nell'economia ligure, in Genova.
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>inizi dell'età moderna (in coll. con G. Alcati), in Hommage à Lucien Febvre,
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>Italiana di Numismatica e Scienze Affini», LVIII (1956), pp. 100-7.
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>in Toscana nel 1630 in Contro un nemico invisibile. Epidemie e strutture
>sanitarie nell'Italia del Rinascimento, Bologna, 1986).
> 75. The Basic Laws of Human Stupidity, Bologna, 1976.
> 76. Chi ruppe i rastelli a Montelupo?, Bologna, 1977 (ristampato in Contro un
>nemico invisibile. Epidemie e strutture sanitarie nell'Italia del Rinascimento,
>Bologna, 1986).
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>e idee di storia economice nei secoli XII- XX. Studi dedicati a Franco Borlandi,
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> 79. The Bills of Mortality of Florence, en «Population Studies», 32 (1978), pp.
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> 80. Peste del 1630-31 nell'Empolese, en «Archivio Storico Italiano», 136
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> 81. I pidocchi e il Granduca, Bologna 1979 (ristampato in Contro un nemico
>invisibile. Epidemie e strutture sanitarie nell'Italia del Rinascimento,
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> 102. Saggi di storia economica e sociale, Bologna, 1988.
> 103. Le tre rívoluzioni e altri saggi di storia economice e sociale, Bologna,
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> 106. Il burocrate e il marinaio. La «Sanità» toscana e le tribolazioni degli
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> 108. Per una storia della farmacia in Italia: Milano e Lombardia (testi di C.
>Cipolla, A. Russo, D. Zanetti), Bologna, 1992.
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> 110. Storia facile dell'economia italiana dal Medioevo ad oggi (a cura e con
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>Jacobeffi), Bari, 1996, pp. 18-20.
> 113. L'importanza del notaio nella città medievale, in Albertano da Brescia.
>Alle origini del Razionalismo economico, dell'Umanesimo civile, della Grande
>Europa (a cura di F. Spinelli), Brescia, 1996, pp. 43-9.
> 114. Il linguaggio degli occhi, Milano, 1997.
>
>--
>Observa tus pensamientos, se convertirán en tus palabras.
> Observa tus palabras, se convertirán en tus acciones.
> Observa tus acciones, se convertirán en tus hábitos.
> Observa tus hábitos, se convertirán en tu carácter.
> Observa tu carácter. se convertirá en tu destino.
> Mohandas Karamchand Gandhi
>
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La Policía ordenó la reclusión preventiva de Humberto Suárez Adrianzén, por ser sospechoso del triple asesinado registrado el viernes en la Municipalidad de Surquillo

El único sobreviviente al ataque ocurrido al interior de la Municipalidad de Surquillo, Humberto Suárez Adrianzén, fue detenido y trasladado hoy a la sede de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri) al ser sospecho del asesinato de tres serenos, informó Radio Programas.
Suárez Adrianzén, quien se encontraba internado en el Hospital Edgardo Rebagliati, fue recluido en la Dirincri, donde también permanece detenido el ex sereno Juan Alfredo Rivera Orbegoso, detenido ayer por ser sospecho del triple homicidio.
El director de la Policía, Miguel Hidalgo, ordenó ayer la detención preliminar de Suárez Adrianzén. Luego de encontrarse indicios suficientes para sospechar de la complicidad de este sereno -quien resultó ileso tras el ataque contra los trabajadores cuando dormían- con los asesinos.
Hidalgo señaló, además, que no han descartado el robo como móvil de los asesinatos.